Es común comparar las conversiones de Google Analytics con las de Meta Ads y asumir que una de las dos plataformas está mal configurada. En realidad, ambas pueden estar correctas al mismo tiempo.
La razón es simple: no miden lo mismo.
Google Analytics es una herramienta de analítica web. Su objetivo es describir lo que ocurre dentro de tu sitio: sesiones, páginas vistas y navegación. Meta Ads, en cambio, es una plataforma publicitaria cuyo objetivo es optimizar la entrega de anuncios.
Por eso la atribución funciona distinto. Analytics suele asignar la conversión según la sesión o la última fuente registrada. Meta puede atribuirla a un anuncio visto días antes, porque intenta entender qué exposición publicitaria influyó en la decisión, no solo qué pasó dentro de la web.
Además, cada sistema observa al usuario desde lugares distintos. Analytics depende del navegador y sus cookies; Meta utiliza señales internas, impresiones de anuncios y modelos probabilísticos. No siempre ven el mismo recorrido, por lo que no pueden producir el mismo número.
El error es esperar que coincidan. Google Analytics responde “qué ocurrió en la página”, mientras Meta responde “a quién debería mostrarle anuncios”. Más que competir, se complementan: uno sirve para analizar comportamiento y el otro para optimizar campañas.